21 agosto 2006

La misma película

Los blogs son páginas para contar que fuiste al cine a ver una película, entonces yo voy a contar una o dos.
Los otros días vi El dependiente (Leonardo Favio, 1969), y un par de días después Match point (Woody Allen, 2005). No sé cuánto influye el hecho de haberlas visto en la misma semana pero me pareció que eran en esencia la misma película. Lo de la esencia es discutible, como todo, pero usted me entiende. El tópico es el del dependiente, del tipo que no puede liberarse (no sabemos si no puede o no quiere, los caminos del deseo son escurridizos) de un yugo en el que él mismo se metió: la ferretería, la esposa de familia rica, los bienes son intercambiables, como se ve en ambas.
En pos de justificar esta intuición se le puede dar a la primera el mérito de no haber envejecido, cosa que la segunda todavía no puede demostrar por razones de calendario. Se puede decir que Match Point colorea el asunto, desarrolla un poco los personajes secundarios y le suma toques modernos como la pelotita de tenis que no se sabe de qué lado va a caer. Se puede decir que El dependiente purifica lo que aparece en la segunda, lo libera de ornamentaciones. Se puede decir que así y todo la segunda es un poquito más visible hoy en día por esos toques. Se puede decir que los muy pillos directores, viejos lobos de mar, se valen de las bellezas extraterrestres de Graciela Borges y Scarlett Johansson para subrayar el lado oscuro del personaje que encarnan Walter Vidarte y Jonathan Rhys Meyers, y para regodear la vista del espectador y la espectadora.
Se pueden decir muchas cosas de esas vidas paralelas de esas películas. Lo que pasa es que ahora vi Las vírgenes suicidas (Sofía Coppola, 1999) y si bien no me pareció la misma película que las anteriores (en realidad me pareció, pero no lo quiero decir así para que no me tomen por loco), sentí que el personaje que encarna James Woods, el profesor de matemática, bien podría ser el dependiente de Favio unos años después, con un ramillete de hijas, o el profesor de tenis devenido gerente del suegro de la película de Woody Allen.
En fin, ahora no sé si mirar otra película porque terminaría encajándola en la trama de El dependiente y diciendo que todos los caminos conducen a Roma o alguna genialidad por el estilo.

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