15 junio 2011

Escritores

A los escritores les gusta jugarla de humildes, de antihéroes, de víctimas; pero en la vida real la cosa es bien diferente.
El otro día, sin ir más lejos, me crucé en la calle con M…, uno que una vez publicó un libro. Como yo, casualmente, llevaba su engendro en el bolsillo, le pedí que lo autografiara.
M… me miró de muy mala manera, y me dijo que él era un escritor, no una estrellita de cine.
Como yo, casualmente, llevaba una pistola en el otro bolsillo, le pegué seis tiros.
Alegué defensa propia, pero no me escucharon.

De La vida misma y otras microficciones, Macedonia Ediciones, 2010.

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