13 marzo 2012

Para acabar de una buena vez con el dinosaurio

Entonces le dijo:
—Perdón señor Dinosaurio, pero ¿me puede decir qué hace usted aquí, o qué hago yo en este lugar? Porque somos de realidades o por lo menos de tiempos diferentes, así que o usted está mal o yo estoy mal, o yo no soy lo que creo ser, o usted no es un dinosaurio real sino soñado o alucinado o vaya uno a saber qué. ¿Me puede sacar de una buena vez de toda esta confusión, de esta ambigüedad, de esta insoportable y angustiante bruma interpretativa?

El dinosaurio no era muy afecto a la comunicación verbal y no le respondió. Luego lo aplastó con su enorme pata y empezó a comerlo lentamente a lo largo de los días hasta que el protagonista del célebre microrrelato quedó convertido en un puñado de huesos blancos y relucientes que todavía están allí.

4 comentarios:

Cristina - jugar dijo...

y al final el hombre resultó ser un fósil...lo que es la vida, un día estás de un lado y en el otro puedes estar en el otro zapato...muy buen relato.

Anónimo dijo...
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Miguel Buján dijo...

Vique...doy contigo (y el advenedizo de tu lagarto) por Salazar, esa tipa buena tipa cordobesa que tan buenos poemas nos suscribe. Tú hablas de dinosaurios y señores; yo algo similar, aunque en mi caso mude hombres por castigados y saurios por ballenas.

Siempre resulta beneficioso tener algoen común con que empezar un cuentito o una estrofa o una buena y franca charla.

Un saludo entonces.

Anama dijo...

Excelente micro, Fabián. Me encantó.

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