14 diciembre 2007

En el estanque



El sapo me mira. El sapo me mira. El sapo me está mirando.
Yo estoy nervioso. Me pone nervioso. Me pongo nervioso.
El sapo me mira. Me sigue mirando. Me sigue mirando.
Y no puedo bajar la mirada. No puedo. No puedo hacer nada.
Hasta que me acuerdo del famoso haiku de Basho, ese que dice:
En el estanque
ruido de rana
que se sumerge.

Después pienso en que un sapo no es lo mismo que una rana. La diferencia, en todo caso, es mínima. A ciencia cierta, no sabría decir si el que me mira tan persistentemente es rana o sapo. Incluso él mismo no sé si se reconoce sapo o rana, o si establece alguna diferencia importante, como en la que se enseña en la facultad de veterinaria.
Después el sapo, o la rana, al fin, se sumerge.
Yo me peino la melena con la mano, en señal de alivio.
Y pienso que Basho me salvó.

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