
Su accionar no tiene fisuras.
Hacen inteligencia, leen de lejos, actúan con sigilo.
Su obra es casi secreta. Por la noche se acuestan y a la luz del velador revelan, con ojos encendidos: hoy me cargué a uno.
Conocí a Adela en una fiesta de Navidad. Apareció en casa después de las doce, con una sidra en la mano, entre parientes, amigos y gente des...
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