poetas


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la mirada atenta
el abrazo virtual
del lector
como el primer cavernícola
imaginable barbudo
que tropezó
con la belleza del lenguaje
y la dijo
y se admiró
y un poco se asustó
y
con la excusa de rascarse un piojo
buscó la mirada
atenta
el abrazo virtual
de los oyentes

En el camino


Voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera
voy por la carretera.

Perdón Rubén (rap modernista)


Yo soy aquel
yo soy aquel
que ayer nomás
ayer nomás
decía
el verso azul
el verso azul
y la canción profana.

Yo soy aquel
yo soy aquel
y un ruiseñor
y un ruiseñor
y un ruiseñor había
que era alón
que era alón
alondra luz mañana.

Alondra luz mañana
árbol hoja salto luz
nube loba dedo cal
ayer nomás decía
ayer nomás
ayer nomás
en el colegio me enseñaron
el verso azul
el verso azul
y la canción
profana
y la canción
profana.

Aquella solitaria
aquella solitaria
vaca cubana.

No tan circular


Al parecer, en el momento de recibir el disparo de Lee Harvey Oswald (o de quien fuere, según la película de Oliver Stone), John F. Kennedy no habría pronuciado las célebres palabras: "Tú también, hijo mío", sino un simple "Ay", o incluso alguna palabra malsonante como "Shit". Esto demuestra no sólo que Oswald no era hijo del famoso mandatario sino también que la historia no se repite con tanta precisión.

Saussureame al oído


Todo bien con Ferdinand, ahora bien, también hay matices en la celebérrima "arbitrariedad del signo lingüístico", y por qué no detenernos en ellos (los matices) aunque más no fuera un rato o una rata en este entretenimiento electrónico.
Por ejemplo, la palabra "pato" tiene una sencillez articulatoria histórica, digna de admiración, y que uno puede familiarizar, si se me permite el término, naturalmente, con el bicho en cuestión, sin ir más lejos, cuando lo ve navegando por algún lago de Palermo. Y si los coreanos llamen al ave de marras de una manera totalmente distinta, sus sonoras razones tendrán, digo yo, aunque no me detendré en esos vericuetos, no por falta de espacio sino por ignorancia supina, y menos que menos con esta llovizna.
Ahora, salgamos del lago, sequémonos y sumerjámonos en el nunca bien ponderado lenguaje científico. A fuer de ceñirse a cierta regulación nominativa, nuestros amigos del método experimental acaban produciendo engendros como la palabra "espermatozoide", la cual, dicho con todo respeto, le hubiese venido mejor a un fósil del triásico que al escurridizo, renacuájico e invisible a los ojos elemento que parece designar, el cual, dicho de paso, participa con agilidad en la perpetuación de nuestra especie sobre la faz de la tierra.
Por lo menos, así lo veo yo.

La eterna busca del nombre


De las aves que bailan la zamba me gustan las que flotan en la garrándula y saludan a los invitados como si estuviesen en la cumbre del Himalaya, como quien no quiere saber nada, como una estrella del cine que de compromiso nomás tira besos a la multitud, la cual se derrite en el aeropuerto para verla pasar y arrancarle un autógrafo, una sonrisa, algo.

¿Esto es arte o lo tiro? Pandemia cultural

¿Esto es arte o lo tiro? Pandemia cultural Programa de radio emitido por FM Fribuay entre los meses de septiembre y diciembre de 2020. Parti...