La búsqueda del centro

No todos son capaces de encontrar la razón de su vida.
   Yo, por ejemplo. He estudiado dialectología y tantra yoga, escrito poesías permutantes. Por más que recorrí museos, me asocié a los teósofos y después a los vegetarianos, ocupé la universidad y los latifundios, seguía sin divisar en el horizonte una luz que me indicara hacia dónde estaba yendo.
   Por eso, cuando conocí a Sebastián me dije: ahí está. 
   Pero ahí estaba nada más que Sebastián.

Rosalba Campra
Ficciones desmedidas
Macedonia Ediciones

En las arenas bailan los remolinos



En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal,
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.

Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal,
y animando la tropa par esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

Las penas y las vaquitas
se van par la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.

Un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal,
y animando la tropa, dale que dale,
el arriero va, el arriero va.

Amalaya la noche traiga un recuerdo
que haga menos peso mi soledad.
Como sombra en la sombra por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

Atahualpa Yupanqui



Interpretado por Divididos. 
Para Canal Encuentro, el canal del Ministerio de Educación de Argentina

Reivindicación de los arquitectos

Acabo de bañarme y
cierro la ducha.
Entre el silencio y el vapor se filtra
una mezcla de sonidos ahogados
—lejanos
con un fondo de mar o de asfalto—
que baja hasta mí
desde las hendijas de la rejilla de ventilación
arriba
sobre mi cabeza.
Finalmente
aquel agujero en el techo del baño
tapado por una malla rectangular
parece que conduce a alguna parte
parece que termina en algún lado.
Finalmente, digo
aquel agujero
cubierto por un pedazo de metal lleno de ranuras
podría ser más que un capricho arquitectónico dado a
cumplir con inspecciones municipales.
Podría ser
ni más ni menos
como la poesía misma:
una conexión imposible con un lado oscuro
distante
inalcanzable
del que sobrevienen
ecos de voces apagadas
bocinazos
ladridos de perros que no conocemos.

Walter Iannelli
Paradojas modernas
Ediciones Uñum Hue

Incógnito

Cuando se harta de caminar, el hombre encuentra descanso metiéndose dentro del bolsillo del saco. Allí en el fondo, cómodo y adormilado, sólo debe evitar que sus manos, en busca de las monedas para el diario o el atado de los cigarrillos, den con su paradero.

Roberto Perinelli
Actos que crean hábito
Macedonia Ediciones

El Pollerudo

Llegué de nochecita al Carmen Alto,
en el Tontal, mineral abandonado
desde hace muchísimos años.

Cuentan los mineros que ahí sale El Pollerudo,
un cura vela en mano,
cara blanca como pintada con cal.

Desensillé la mula, prendí fuego,
comí algo, hice cama con la montura
y cuando iba a dormirme oigo un ruido raro.
¡Caramba!, lo veo al Pollerudo.
No es para menos que se me helara el sebo.

Demás está decir quel resto de la noche
estuve con loj ojos grandes así.
Y si se me hubiera otra vez aparecido
me esmayo.  Ni sonso
voy a alojarme otra vez
en las propias barbas del Pollerudo.

Jorge Leonidas Escudero
Poesía completa
Ediciones en danza

¿Esto es arte o lo tiro? Pandemia cultural

¿Esto es arte o lo tiro? Pandemia cultural Programa de radio emitido por FM Fribuay entre los meses de septiembre y diciembre de 2020. Parti...